Comienza cociendo los huevos en agua hirviendo durante unos 8 minutos. Una vez listos, pásalos inmediatamente a un bol con agua muy fría para cortar la cocción. Cuando se enfríen, pélalos y resérvalos para el montaje final.
Mientras tanto, corta las pechugas de pollo en filetes gruesos o tiras. En un bol mezcla la salsa de soja, la salsa teriyaki y la miel, añade el pollo y deja que repose unos 15-20 minutos para que absorba todos los sabores.
En una olla calienta el aceite de sésamo y sofríe los dientes de ajo muy picados junto con el jengibre rallado durante un minuto, procurando que no lleguen a quemarse. Incorpora el caldo de pollo y deja que hierva suavemente durante unos 10 minutos para que se impregne del aroma del ajo y el jengibre.
Mientras el caldo se cocina, calienta una sartén a fuego medio-alto y cocina el pollo marinado. Ve dándole la vuelta hasta que quede bien dorado por todos los lados y la salsa reduzca ligeramente, formando un glaseado brillante y caramelizado. Retira del fuego y reserva.
En la misma sartén saltea las setas durante unos minutos hasta que estén doradas y hayan perdido parte de su agua. Así concentrarán mucho más su sabor antes de incorporarlas al ramen.
Cuece los fideos siguiendo las indicaciones del fabricante. Una vez listos, escúrrelos sin pasarlos por agua fría para que mantengan su textura.
Para servir, reparte los fideos entre los cuatro boles y vierte el caldo muy caliente por encima. Coloca el pollo caramelizado, las setas salteadas y un huevo cortado por la mitad en cada ración. Finaliza con cilantro fresco picado y, si lo deseas, unas gotas adicionales de salsa de soja o unas semillas de sésamo para darle un toque extra de sabor.