Primero ponemos las pasas sultanas en un bol pequeño y las cubrimos con el brandy para que se hidraten y tomen sabor mientras comenzamos con la masa.
En otro recipiente batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y clara. Añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo para integrar bien.
Incorporamos la harina previamente tamizada junto con la levadura química y la pizca de sal. Mezclamos con movimientos suaves hasta obtener una masa homogénea.
Escurrimos ligeramente las pasas e incorporamos tanto las pasas como la fruta confitada a la mezcla. Removemos con una espátula para que las frutas se repartan de forma uniforme.
Vertemos la masa en un molde previamente engrasado y alisamos la superficie.
Horneamos a 170 ºC durante unos 45–50 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Dejamos enfriar antes de desmoldar.
Este bizcocho mejora muchísimo si las pasas reposan al menos 20 minutos en el brandy. También puedes añadir una cucharadita de esencia de vainilla o ralladura de limón para potenciar el aroma.