Ralla los tomates y mézclalos con el ajo picado y un poco de sal, ponlo en un bol y reserva.
Pon en la paellera el aceite donde has frito las albóndigas y enciende el fuego a intensidad media, solo la parte central. Sala el pollo, las costillas y el conejo y añádelos a la paellera. Dora bien la carne sin prisas hasta que esté bien caramelizada.
Mientras se hace la carne, añade el pimiento rojo y dóralo un poco. Retira y reserva para el final.
Retira la carne hacia el exterior y después, incorpora las judías, el garrofón y las alcachofas escurridas, añade un poco de sal y sofríe unos minutos más.
Retira la verdura junto a la carne, hacia la zona exterior y añade el tomate rallado con ajo en el centro y deja que se cocine hasta que el sofrito esté oscuro y concentrado. Espolvorea una cucharada colmada de pimentón dulce, remueve rápidamente para que no se queme.
Reparte el arroz sobre la paellera y dale unas vueltas rápidas para que se impregne del sofrito. Añade un poco de colorante o azafrán.
Llena de agua ya sazonada hasta los tornillos o clavos de la paellera. Coloca el arroz y los ingredientes por la paellera y ya no lo toque más.
Cocina a fuego fuerte los primeros minutos y luego baja a fuego medio hasta que el arroz esté casi seco.
Cuando falten unos 10 minutos para terminar la cocción, coloca las albóndigas y el pimiento rojo por encima. Deja terminar sin remover.
Apaga el fuego, tapa la paella con un paño limpio y deja reposar unos 5 minutos antes de servir.