Para comenzar, deja las alubias blancas secas en remojo durante toda la noche en abundante agua fría. Este paso es importante para hidratarlas correctamente y conseguir después una textura suave y cremosa.
Al día siguiente, escúrrelas y cuécelas en agua limpia hasta que estén muy tiernas. En olla tradicional necesitarán aproximadamente entre una hora y media y dos horas. Si utilizas olla exprés tardarán bastante menos. Una vez cocidas, escúrrelas muy bien para retirar toda el agua posible.
Mientras tanto, prepara la harina de arroz casera. Tritura arroz crudo en una batidora potente o procesador hasta obtener un polvo fino. Después pásalo por un colador o tamiz para eliminar las partes más gruesas que puedan quedar. Así conseguirás una textura mucho más fina para la masa.
Coloca las alubias cocidas en un procesador y tritúralas hasta formar un puré completamente liso y cremoso. Añade la maicena, la harina de arroz tamizada, el azúcar glass, la vainilla, la ralladura de limón y una pizca de sal. Mezcla bien hasta obtener una masa moldeable y suave.
Divide la masa en porciones de unos 30 gramos y forma bolitas lisas con las manos ligeramente humedecidas. Déjalas reposar unos minutos en frío para que cojan firmeza.
Cuando estén frías, utiliza un palillo chino o un utensilio fino para abrir ligeramente cada bola por la parte superior. Introduce un poco de mermelada de fresa en el interior y cierra suavemente con las manos. No hace falta que queden completamente selladas, ya que la masa mantiene bastante bien la forma.
Calienta una sartén antiadherente con mantequilla y cocina los mochis a fuego medio hasta que se doren ligeramente por fuera. La superficie quedará fina y crujiente mientras el interior seguirá suave y cremoso.
Para la salsa, mezcla la leche evaporada o nata con el queso crema, el azúcar glass, la vainilla y un poco de ralladura de limón. Remueve hasta obtener una crema ligera y brillante. Puedes servirla fría o ligeramente templada.
A la hora de emplatar, coloca una base de crema de vainilla y añade encima los mochis calientes. Termina decorando con arándanos deshidratados, ralladura de limón y hojas de hierbabuena fresca para aportar color, frescura y contraste.