Comienza preparando la salsa de yogur. En un bol pequeño, mezcla el yogur griego con una pizca de ajo en polvo y un chorrito de zumo de limón. Remueve bien hasta conseguir una salsa cremosa y homogénea. Reserva en la nevera mientras preparas el resto de ingredientes.
Lava bien la lechuga, las espinacas y el resto de las verduras. Corta la lechuga en trozos y coloca junto con las espinacas en una ensaladera.
Lava y corta el tomate en trozos o gajos. Pela el pepino si lo deseas y córtalo en rodajas o medias lunas. Añade ambos ingredientes a la ensaladera.
Incorpora el maíz, las aceitunas negras y las anchoas. Puedes añadir las anchoas enteras o cortarlas en trozos pequeños para repartir mejor su sabor por toda la ensalada.
Desmenuza o corta el queso feta en dados y añádelo al resto de los ingredientes.
Sazona con una pizca de sal, teniendo en cuenta que tanto las aceitunas, como las anchoas y el queso feta ya aportan bastante sabor.
Por último, añade la salsa de yogur griego y limón. Puedes mezclarla directamente con la ensalada o servirla por encima justo antes de llevarla a la mesa.
Remueve suavemente todos los ingredientes para que la salsa se reparta bien sin romper demasiado el queso feta.
Sirve inmediatamente y disfruta de una ensalada griega fresca, crujiente y llena de sabor, perfecta para los días de verano.