En una olla grande añade un buen chorro de aceite de oliva y coloca el ajo entero, la cebolla troceada, las zanahorias en rodajas y el pimiento en trozos. Sofríe unos minutos hasta que empiecen a ablandarse.
Añade las lentejas previamente remojadas y escurridas junto con el tomate frito, el comino, la pimienta negra, el pimentón dulce, la sal y, si quieres potenciar el sabor, una pastilla de caldo. Mezcla bien.
Cubre con agua hasta superar las lentejas unos 3–4 cm. Cocina a fuego medio en olla normal durante 35–45 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernas.
Si usas olla exprés, cocina 12–15 minutos desde que sube la presión.
Cuando las lentejas estén cocidas, retira parte de las verduras con un poco de caldo y tritúralas hasta obtener una crema fina. Vuelve a añadirla a la olla y mezcla bien.
Deja cocinar 2–3 minutos más para integrar sabores, ajusta de sal y sirve caliente. Estas lentejas quedan suaves y cremosas, perfectas para niños o para quienes no quieren encontrar trozos de verdura.